Respuesta a Eduardo Mackenzie
Sr. Eduardo Mackenzie
Hemos leído su respuesta a nuestra carta anterior y tenemos varios comentarios por hacer.
Agradecemos sinceramente su atención y la posibilidad de construcción de un debate, sin embargo, le queremos solicitar respetuosamente mantener al margen de la discusión los calificativos peyorativos con los que usted pretende descalificar a ciertas formas de expresión y personas, pues pretendemos dar una mirada objetiva sobre la coyuntura actual. Asimismo notamos lo recalcitrante que es usted con sus posturas, no pretendemos gastar nuestras palabras con alguien que no tiene la disposición de informarse y dejar de lado sus prejuicios para atender argumentos. Esta será nuestra última carta.
Queremos reafirmar nuestra objeción principal y esta era su referencia a la bandera comunista como “la bandera de las FARC”. El decir que esta es llevada en alto por diferentes grupos puede ser inexacto, pero más inexacto es limitarla a un solo grupo y afirmar contundentemente que este grupo es el que preside nuestras manifestaciones. Ratificamos que el movimiento estudiantil ha sido franco y directo, no es un movimiento partidista, es social y en él confluye gente de todas las ideologías, pues así como se le permitió a Piedad Córdoba hablarle a los manifestantes, también se le ha permitido a miembros del partido verde o a los del partido de la U, pues esto no se trata de exclusión, sino de unidad alrededor de una justa causa.
Los estudiantes que aman a su universidad y la defiende con argumentos y creatividad.
Nosotras no pretendemos reducir la magnitud de esta discusión pero consideramos que el “meollo del problema” no está en debatir las ventajas o desventajas del comunismo, es bastante simplista señalar toda expresión que no esté enmarcada en su idea de orden y democracia de comunista. Bien sabemos que esta bandera representa todo un sistema político y económico en nombre del cual han sucedido hechos indeseables para la humanidad, no lo desconocemos, pero no desconocemos tampoco las barbaries que han tenido como bandera ideas como el orden, la justicia o la misma democracia o las que hoy en día acontecen en nombre de la libertad y el capitalismo.
Nuestra intención es hacerle saber a usted y quienes lean esto que el movimiento estudiantil tiene unos objetivos claros, unas motivaciones específicas y que no consideramos justificadas sus especulaciones y acusaciones en contra de este gran proceso. Sabemos que una buena metodología para la construcción de una reforma al modelo educativo no se determina de un día para otro, preferimos dedicarle tiempo y esfuerzo. Lo invitamos a que juzgue objetivamente las metodologías por las que decidamos optar.
Al decir que el espacio de la democracia es el congreso de la república y no las calles, le respondemos que el congreso no puede ser una esfera separada de la sociedad, bien sabe usted que la democracia es el poder del pueblo y la participación democrática no se reduce a depositar un voto en una urna y presenciar con resignación los errores de la escena política y las fallas del sistema electoral. Cuando el sector estudiantil y el pueblo en general no nos sentimos representados por el congreso son las calles nuestro escenario político para hacernos escuchar.
Si, la educación la educación pública, gratuita y de calidad es un derecho consagrado en la constitución colombiana, pero existe una gran diferencia entre el derecho formal y el derecho real, según la constitución también tenemos derecho a la salud. Si le consuela decirse que esta educación existe y es susceptible de mejoras, es cierto que no partimos de cero en cuanto a calidad pero en los últimos años más que por el aumento, se ha optado por el detrimento de esta.
Usted dice “Mis recriminaciones no son, pues, contra el movimiento estudiantil, todo lo contrario, sino contra quienes utilizan el movimiento estudiantil para impedir las reformas y crear polarizaciones sociales tóxicas”. Déjenos preguntarle entonces ¿por qué en su anterior artículo se refirió a la manifestación actual como un “caballo de Troya”? ¿Por qué pone en duda nuestros objetivos y motivaciones? ¿Por qué afirma que después de nuestras besatones vendrán los fierros? Sus acusaciones son bastante polarizadas, directas y se refieren a los estudiantes que hemos puesto la cara en cada oportunidad y que de manera creativa, seria y argumentada hemos dado a conocer nuestra postura y trabajado por la búsqueda de soluciones reales.
Usted dice que de parte del estudiantado no se ha presentado un contenido sobre lo que queremos para la universidad o que no hay un acuerdo entre la comunidad universitaria al respecto. Sobre esto consideramos necesario que conozca el programa mínimo de los estudiantes construido desde la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, que consta de seis puntos concretos, para nada utópicos, ni relacionados con un partido político particular: financiación estatal adecuada, autonomía y democracia, bienestar universitario, calidad académica, libertades democráticas y relación universidad-sociedad. No abarcaremos por este medio lo que hay de fondo en cada uno de estos puntos y las propuestas respecto a los medios para lograr estas exigencias, pues estos ya han sido presentados en audiencias públicas, debates y foros, con cifras y datos concretos.
Sólo esperamos dejar claro que si hay una postura definida por parte del movimiento estudiantil sobre lo que queremos y las metas que perseguimos en el marco de la reforma. Sabemos que no queremos una privatización de la educación que la convierta en un privilegio y que queremos autonomía para que los contenidos no impongan lo que usted llama una “educación totalitaria”
Porque sabemos lo que queremos y seguiremos luchando por un sistema educativo con calidad y de carácter público, popular y estatal, cordialmente,
Angie Paola Ariza
Laura Marcela Serrano
Estudiantes de Sociología de la nada grotesca, siempre gloriosa y pública, Universidad Nacional de Colombia
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