viernes, 22 de junio de 2012

Carta a RCN: "Habla con ellos"


Bogotá D, C, Viernes 22 de junio de 2012


Señores:
CANAL RCN
Ciudad,

Nos dirigimos a ustedes para manifestar nuestra inconformidad con el diseño y contenido de su nuevo programa “HABLA CON ELLOS”,  del que ustedes afirman su objetivo principal  es conocer qué es lo que piensan los jóvenes, así como qué les interesa y cuáles son las causas de su comportamiento para que los padres puedan conversar con ellos. Sin embargo, consideramos que el programa está lejos de lograr este objetivo cuando está diseñado sobre estereotipos y es el resultado de una  investigación pobre, llena de prejuicios  y  poco rigurosa.

Si su objetivo es hacer un programa sobre las drogas, dar herramientas a los padres para que las conozcan y puedan actuar de manera preventiva en el acercamiento de sus hijos a este mundo, está bien, pero no pretendan mostrarlo como el mundo de la juventud pues no lo es. El vínculo directo que establece su programa entre juventud y drogadicción nos parece, además de errado, prejuicioso. Los y las jóvenes colombianos hemos venido luchando de diferentes maneras por construir un mejor país, hemos tratado de quitar los estigmas que sobre nosotros pesan como delincuentes y ociosos, pero poco podemos hacer realmente cuando en los medios de difusión masiva se da otra imagen de lo que somos y hacemos.   

Al promocionar un programa que propone entender a los jóvenes ahora,  nuestras subjetividades y acciones, el contenido no debería circunscribirse a temas  que aunque pueden darles mucho rating, como las drogas y la violencia, no son el único mundo que los jóvenes conocemos, sino que realmente es el mundo que nos han heredado y en el que también están sumergidos muchos adultos y niños; ese no es el mundo que nosotros y nosotras construimos. No pretendemos negar que estos fenómenos hagan parte de nuestro mundo, pero pensamos que “las cosas maravillosas”  no son una excepción en la vida de los jóvenes. Nos parece que al programa le falta mostrar cómo en este país con innegables inequidades estructurales los jóvenes luchan por estudiar, trabajan por ayudar a sus familias, configuran sus subjetividades en la era de la información, danzan, sueñan, ensayan con sus bandas en los garajes, se organizan y trabajan con la comunidad, además de  generar opinión y crítica que muchas veces los medios ignoran.

Queremos que se dé una visión diferente, que se recuerde quiénes han impulsado los últimos intentos de transformación social en el mundo, que se recuerde quiénes son los que han hecho despertar a la ciudadanía recordándole cuáles son sus derechos y su deber de exigirlos y quiénes son los que en medio de tantas atrocidades intentan devolverle la esperanza a los colombianos. Lo que construimos los jóvenes también son alternativas. Si pretenden realmente entender las formas en que los jóvenes nos relacionamos, configuramos nuestros pensamientos, emociones, formas de ser y hacer para tener un acercamiento real a nosotros, debería tratarse de un  programa cuyo contenido sea las verdaderas formas de desenvolvimiento actuales para los jóvenes, qué nos mueve, qué nos gusta, la música, el arte, el papel de las redes sociales y los medios de comunicación, los nuevos métodos de aprendizaje, entre otros. Estos eran los temas que muchos televidentes esperábamos al anunciar un programa que dice entrar a nuestro mundo. Sin embargo, tenemos objeciones desde el mismo momento en que muestran la propaganda del programa, con la periodista en primer plano y de fondo las palabras “drogas, alcohol, sexo”.

Si pretenden presentar el programa como un conjunto de crónicas profesionales y responsables  nos parece que este programa debe ser una ventana  para abolir prejuicios acerca de la juventud y para  que temas como la homosexualidad dejen de ser juzgados y  motivo de discriminación. Es su deber ser más cuidadosos en la imagen que se quiere proyectar teniendo en cuenta el alcance mediático del canal  y su influencia  en los imaginarios de todo un país. Mientras el programa no sea reestructurado no se alejará de tantas novelas y series que han abordado a la juventud sin investigación previa. 

Agradecemos su atención,

Cordialmente,

Angie Paola Ariza Porras
Laura Marcela Serrano Vecino




lunes, 4 de junio de 2012

CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA

"Ya nací en guerra con el orden patriarcal que amenazaba mi vida 
y la de todas las mujeres: solo podía ser feminista”  Itziar Ziga




El caso de Rosa Elvira Cely, no es únicamente el caso de Rosa Elvira Cely, es el caso de  miles de mujeres que son violadas, maltratadas y asesinadas en Colombia. Es el hecho manifiesto de la agresión machista que todas las mujeres sentimos cada día caminando a la universidad, de pie en el bus e incluso en nuestra propia casa.

La violencia contra las mujeres, lejos de tratarse de hechos aislados, hace parte de una estructura de dominación deshumanizante que reduce a las personas a ser simples objetos en función de un sistema, cuyo mecanismo de control social es el miedo. Así es con miedo que debemos vivir siempre, es con miedo que debemos levantarnos a preparar el café para nuestro padre o esposo, es con miedo que debemos vestirnos de forma recatada, es con miedo que debemos salir de casa y subirnos en el bus, siempre con desconfianza, con miedo debemos dirigirnos a nuestro jefe, con miedo hablar, con miedo andar y a toda costa, por miedo, evitar respuestas a la agresión.

No ayuda a esta situación la precariedad de las instituciones de control y justicia colombianas, que de antemano han decidido que sólo unas vidas importan. Entonces, ¿qué hacer? Es ya lo suficientemente difícil romper el silencio y la sensación de normalidad ante las agresiones para tener luego que pasar por complicados e inoficiosos trámites burocráticos en busca de un mínimo de justicia que, aun sabiendo que no va a llegar, nos empeñamos en conseguir.

Sin embargo, estamos dispuestas y seguimos en pie, en búsqueda de esa sociedad equitativa que nos reconozca como sujetas activas, políticas, capaces de transformar. Seguimos aquí, con el corazón desgarrado, pero con fuerza en la garganta para decirle a los hombres que no tienen derecho a decirnos y tocarnos lo que les venga en gana si no queremos, ni en la calle ni en la casa, para decirle a todas las mujeres que tenemos el derecho y la obligación de levantarnos dignamente, de responder con todas las armas que tenemos, con la voz, con el puño y la patada. Porque no es normal que nuestra propia madre nos eduque para esclavas, no es normal que sean otros los que decidan la manera en que mostramos nuestros cuerpos, no es normal que el prototipo de mujer ideal sea siempre sumisa, que los medios nos vendan la idea de que el éxito de las mujeres reside en la realización plena de su feminidad, no es normal que desde el vientre nos veten el color azul, que nos prohíban amarnos entre nosotras si nos viene en gana, no es normal que hasta dios meta las narices en nuestros ovarios, porque no es normal vivir con miedo… Hay tantas cosas que no son normales, son violentas, profundamente violentas.

Nos reconocemos como mujeres atravesadas por múltiples opresiones, nos paramos nosotras como mujeres indígenas, negras, pobres, ricas, lesbianas, putas, trans, campesinas, urbanas, niñas, ancianas, estudiantes y obreras. Nos paramos desde la rebeldía para actuar, porque no estamos dispuestas a esperar que venga un estado disfrazado de príncipe azul que actúe por nosotras. Por eso hemos decidido actuar, porque nuestras manos, nuestros pies, nuestro pecho … nuestro cuerpo entero está dispuesto a luchar, nuestros cuerpos y nuestras ideas irán al frente en la pelea por el reconocimiento, por el derrocamiento de un sistema explotador y patriarcal.




Salomé Navas Montoya, Angela Daniela Rojas, Laura Marcela Serrano - La Tulpa.